El tren de las emociones

martes, enero 17, 2017 0 Comments A+ a-

Este post versa sobre una actividad que llevamos a cabo el curso pasado en clase para trabajar elementos tan importantes como la cohesión de grupo y la resolución pacífica de conflictos. Se llama “El tren de las emociones”.

Mi compañera Paqui (y por suerte, mi amiga), maestra de grandes ideas, tuvo la maravillosa iniciativa de traerlo al aula.
Es una gran ventaja poder rodearse de compañeras y compañeros que les apasiona e ilusiona su profesión, más en el campo de la educación. Y es que el trabajo cooperativo entre docentes es algo vital que nos hace “grandes” y nos convierte en ejemplo vivo en el aula. A las criaturas les bombardeamos cada día con ideas como “tenéis que jugar juntas”, “aquí hay que llevarse bien”, “es importante compartir”… Pero luego, las y los docentes cerramos “nuestra aula” y esas palabras que se las aplique otra u otro.

“El tren de las emociones” (se encuentra en la página de Orientación Andújar) es un recurso muy bueno para poder reconocer, ante una situación de conflicto tanto personal como colectiva, qué nos pasa, cómo nos sentimos y qué pasaría si hubiésemos actuado de otra forma.

Disfrutar de una convivencia positiva en las aulas es una necesidad. Es algo imprescindible para acudir y estar felices en el colegio, para crecer a nivel personal y social, para respetarnos y comprendernos, para aprender con y de nuestras compañeras y compañeros -puesto que el aprendizaje es algo social (Vygotsky)-, en definitiva, para ser mejores personas.

Desde la escuela y, por supuesto, desde todos los ámbitos, debemos trabajar fomentando la cultura de paz, donde la violencia no sea una opción y deje de ocupar titulares que rompen el alma. Pequeñas y continuas iniciativas siembran un crecimiento bonito en nuestros corazones y nos dan herramientas para saber actuar con la “cabeza” y no con las “manos”.
 
Nuestro tren nos acompañó todo el curso. Elegimos un espacio visible y accesible para poder acudir a él cuando lo necesitáramos.
Cuando nos sentíamos mal o surgía algún conflicto buscábamos reflexionar sobre la situación dando palabras a nuestras emociones siguiendo unos sencillos pasos:

1. Qué ha pasado.
2. Qué pienso.
3. Qué siento.
4. Qué hice/qué cambiaría.
5. El resultado.

Éramos un tercero, por lo que la escritura fue nuestra aliada. Nos permitía reflexionar con más calma las ideas que cada vagón del tren nos planteaba. Nos posibilitaba ser más conscientes de la situación, pensar con “más claridad” y buscar las palabras adecuadas para expresarnos.

Esto es una actividad personal, por lo que las reflexiones eran privadas (o entre las personas protagonista de la situación) y eso lo respetábamos. Igualmente, éramos libres de poder compartirlas si se veía conveniente.
El tener nuestra privacidad es algo positivo puesto que le damos importancia y valoramos los sentimientos, sólo si creíamos que era bueno compartirlo, lo hacíamos. Los sentimientos son algo privado que no debemos forzar.
Si la situación conflictiva requería algún tipo de acuerdo, las personas implicadas lo firmaban para no romper su compromiso. Y, cuando tú aceptas comprometerte con algo, lo haces.

 Gracias Paqui por aportarnos tanto. Como sabes, fue una gran experiencia.